La primera publicación de Llactapata fue hecho por Hiram Bingham como parte de su artículo sobre Machu Picchu para la National Geographic, “En el maravilloso Perú” (Bingham 1913).

Mientras el despeje y la excavación de Machu Picchu se estaba dando en 1912, Bingham había enviado a varios equipos de reconocimiento al área circundante para buscar más restos incas.

Un equipo dirigido por su ayudante Kenneth Heald intentó subir las montañas del valle de Ahobamba, pero se encontró con una dificultad casi insuperable, la selva era tan densa e intransitable. No había ningún camino, los árboles eran tan grandes y el follaje tan denso que observar alrededor a más de 20 metros era imposible, incluso después de que un sendero se había abierto no se podía ver mucho. "El equipo se desalentó aún más cuando un arriero casi fue mordido por una serpiente venenosa.

El propio Bingham intentó entonces investigar el área y, según sus propias palabras, «entré en el valle unos diez días después y encontramos algunas ruinas interesantes ... Al final de ese día nos encontramos en lo alto de una cresta entre los valles de Ahobamba y el Salcantay ".

Este lugar fue nombrado por Bingham 'Llactapata, pues encontró los restos de un castillo Inca'.

“Encontramos pruebas de que algún cacique inca había construido su castillo aquí y había incluido en el plan entre diez o una docena de edificios”.

En su posterior escrito sobre la Ciudad Perdida de los Incas (1948), Bingham comentó que Llactapata 'pudo haber sido construido por uno de los capitanes de Manco Inca. Pues éste estaba ubicado en un lugar estratégico.

Después de cartografiar y fotografiar el sitio, Bingham avanzó de inmediato por el valle hasta el sitio de Palcay, que se encuentra a la cabecera del valle de Ahobamba. Solo pasó 5 horas allí.

Bingham habría pasado más tiempo examinando el sitio, pero se sentía exhausto al tener un equipo muy poco dispuesto a colaborar con él: tres arrieros que habían sido forzados por un terrateniente local a servir a Bingham quienes le habían causado gran dificultad y cansancio. En su archivo publicado pasa más tiempo lamentando sus deficiencias que describiendo las ruinas mismas. Más adelante éste equipo lo abandonó poco a poco en este mismo viaje.

La decisión de Bingham de moverse rápidamente de un sitio a otro viene a ser parte de acciones cotidianas, como cuando vio por primera vez Machu Picchu, en 1911, pasó sólo unas pocas horas en el sitio antes de dirigirse rápidamente a su siguiente objetivo. Sólo más tarde envió un equipo para limpiar el sitio. Una cierta impaciencia era característica del hombre.

Decidió que las dificultades de regresar a Llactapata para su posterior investigación eran prohibitivas, aunque lo lamentó, comentando:

"Sería interesante excavar durante tres o cuatro semanas y obtener suficiente evidencia en forma de fragmentos y artefactos para identificar la conexión entre las personas que construyeron y ocuparon esta fortaleza en la montaña (Llactapata) con los ocupantes de Machu picchu" (Bingham, 1913).

Desafortunadamente dejó pocos detalles publicados para cualquier persona que quisiese volver al sitio para investigar más. Tanto el mapa publicado con el artículo en la revista de 1913 como su relato son imprecisos: "Al final de ese día nos encontramos sobre una cresta entre los valles de Ahobamba y el Salcantay" da poca indicación de dónde estaba exactamente “entre dos largos y densamente cubiertos valles. La misma vegetación difícil que había derrotado al asistente de Bingham, Heald, todavía caracteriza el área, y sin los caminos o direcciones apropiadas de la brújula, ninguna otra expedición informó sobre ella.

Tampoco tendrían mucha inclinación para hacerlo. Pues el reporte decididamente mediocre e incompleto de Bingham habría dado poco incentivo a cualquiera.

La ligera naturaleza del relato de Bingham de Llactapata debe ser puesta en su contexto literario. El mismo informe de la National Geographic, “En el maravilloso Perú”, contiene las primeras descripciones de Machu Picchu, de Vitcos y de los descubrimientos de Bingham en Espíritu Pampa. Dado que cualquiera de estos restos por sí mismos habrían constituido un descubrimiento más importante, quizá sea comprensible que no dedicara tanta atención a Llactapata como lo hubiera hecho de otra manera.

Durante los siguientes setenta años (1912 - 1982), no hubo publicaciones del sitio. En 1982, David Drew, del proyecto Cusi chaca, coordinado por Ann Kendall, regresó a la zona, junto con un pequeño equipo de reconocimiento, entre ellos Hugh Thomson. Ascendiendo directamente de Suriray en el valle de Santa Teresa, cruzaron una cresta hacia el valle de Ahobamba y encontraron algunos sitios o restos en el lado de Ahobamba.

Esta excursión reportó la presencia de un grupo de edificios (ahora descrito como el Sector II) que, aunque similar en tamaño a lo indicado por Bingham, y en la misma área aproximada sugerida por la vaga descripción de Bingham, no coincide con el plano del lugar publicado por él (Drew 1982). También informaron haber encontrado un edificio de dos pisos más arriba, en la cresta (Sector V, el “Edificio Overlook”) y dos pequeños grupos de edificios entre los Sectores I y IV.

Drew comentó:

“En Llactapata, el hecho de que ninguno de los cuatro diferentes grupos de ruinas descubiertas en el reconocimiento coincidan con los hallados por Bingham sugeriría que todavía hay más restos en la montaña y que el sitio es considerablemente mayor de lo que Bingham imaginó por primera vez.” (Drew 1982)

En 1985 Johan Reinhard pasó por el mirador de Llactapata, mientras que investigaba el camino del Inca que conduce hacia el norte de Palcay a lo largo de una cresta en la Montaña Salcantay (Reinhard 1990). Aunque no intentó investigar los principales sectores de Llactapata, informó haber encontrado un edificio sustancial en la cumbre, a 3.037m / 9.960 pies: "las ruinas de una gran estructura o serie de estructuras que tienen una bonita vista Hacia Machu Picchu”. Reinhard mapeó el edificio. También informó que hubo saqueos en el lugar: "Se habían hecho excavaciones, incluyendo un hoyo excavado recientemente, es decir, posiblemente en el último año".

La investigación realizada por la expedición reciente, dicha edificación parece haber sido parte del sitio total de Llactapata y pudo haber funcionado bien como un qolqa (almacén) para los sectores residenciales / administrativos. Se describe como Sector IV a ese lugar en general.

En 2002, Hugh Thomson consultó las revistas inéditas de Hiram Bingham, que se encuentran en la Biblioteca “Sterling Memorial” de la Universidad de Yale, y la colección de fotografías no publicadas por el Museo Peabody.

Encontró que Bingham había dejado un registro más detallado de sus investigaciones en Llactapata pero que nunca habían sido publicados.

El manuscrito de Bingham registra que el 1 de agosto de 1912 abandonó la hacienda de Huadquiña a las 7.30 de la mañana y llegó a Suriray a las 9.00. La aldea moderna de Suriray se encuentra en el valle de Santa Teresa (Salcantay), por lo que Bingham había decidido acercarse a la cresta de la montaña de Ahobamba por el lado de Santa Teresa, después de haber analizado las dificultades de Heald en el valle de Ahobamba.

En Suriray, escribió apresuradamente en su cuaderno: “aquí los hombres hablan de ruinas, ruinas de Llactapata, Cochapata - laguna, Mishihuañunca – lugar, Palcay - pueblo viejo, Pampacahuana - las mejores ruinas de todos.

Para las 9.30 horas había llegado a una cabaña por encima de Suriray, observando que “se cultivaba un poco de café” en las pequeñas plantaciones por las que pasaba.

A las 12.00 horas, después de una "dura subida", llegó a un claro en la cima de la cresta y conoció a Marcello Añanca "que vive en Llactapata". (Todavía hoy existe una pequeña plantación en la parte superior de la cresta, cerca del Sector V). Hacia las 12.35, presumiblemente habiendo descendido sobre la cresta, vio las ruinas que se encuentran a 9100 pies, es decir, 1100 pies más alto que Machu Picchu.

Comentó "la vista es maravillosa" y que el pico de nieve de Salcantay era visible en todo su esplendor.

La evidencia fotográfica complementa los detalles dejados en su diario. Bingham publicó sólo una fotografía de Llactapata en su artículo para la National Geographic “En el maravilloso Perú” (Bingham 1913), y ninguna posteriormente.

Sin embargo, el Museo Peabody tiene un archivo completo de todas las fotografías tomadas por las expediciones de Yale, y éstas incluyen seis impresiones inéditas del sitio de Llactapata:

La primera foto que Bingham tomó (# 2850), el 1 de agosto de 1912, era de la "maravillosa vista" que había mencionado en su diario "mirando hacia Machu Picchu y el macizo de Torontoy". Claramente, el inusual avistamiento de Machu Picchu le impresionó más al principio que las mismas ruinas, como lo hizo para los visitantes posteriores (Thomson 2001).

Dado que nuestra interpretación sugiere que Llactapata estaba estrechamente afiliada a Machu Picchu, el último acto de Bingham antes de abandonar ese sitio el 30 de julio había sido interceptar a un grupo de huaqueros, cazadores de tesoros, que habían ido allí en busca de un "Mayor Machu Picchu 'que podría estar más allá de ella (# 2838).